La cartografía autóctona del territorio peninsular

Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de que los primeros mapas “ modernos” de la península, es decir, aquellos que ofrecen una imagen actualizada y difieren notablemente de las primeras representaciones contenidas en los códices medievales de la Geographia ptolemaica, pudieran estar inspirados en una obra de autoría española .


Es presumible, que los gobernantes y monarcas de la época, debieron realizar esfuerzos encaminados a conocer mejor la geografía de sus dominios, por su interés estratégico y político . El celo con que la corona española guardaba los nuevos descubrimientos en ultramar, inducía a una política de hermetismo en las representaciones cartográficas del nuevo mundo, campo éste en donde es sabido, que la Casa de Contratación desarrolló una febril actividad. Esta, bien pudiera ser la razón, por la que nuestros gobernantes no promovieron la idea de difundir sus posibles conocimientos de la geografía española.


Carlos V encomendó la realización de un itinerario a Fernando Colón, con la supuesta finalidad, de confeccionar una carta del territorio peninsular. Por razones incomprensibles dicho proyecto fue interrumpido. Sin embargo, durante el reinado de Felipe II, se realizaron numerosísimos censos y relaciones, en orden a inventariar nuestros recursos económicos y humanos. El fin primordial era la actualización del sistema fiscal, a lo cual, la actividad cartográfica no podía aportar gran cosa.

No obstante, es atribuible a Felipe II, el intento de realizar un levantamiento topográfico de corte científico y que correría a cargo de matemáticos de la corte como Pedro Esquivel y Diego Guevara, así como otros cosmógrafos.


Una posible prueba de ello, la constituye el mapa de España realizado en nuestro país, más antiguo, que haya perdurado hasta nosotros. Se trata del Atlas del Escorial, llamado así por custodiarse en la biblioteca de dicho monasterio. Es un atlas manuscrito que presenta una imagen general de España y detalles de las distintas áreas que la componen. Carece de fecha, pero el estudioso Marcel lo data en la primera mitad del siglo XVI, aludiendo al tipo de caligrafía empleada.


Algunos estudiosos pretenden ver en ello indicios de una geodesia moderna en nuestro país, promovida por y para la clase gobernante, mientras en los Países Bajos se desarrollaba una industria cartográfica de índole divulgativa, que pretendía llegar a un publico pudiente y ávido de conocimientos.

Lo bien cierto es que como el catedrático Agustín Hernando apunta en su libro “ El Mapa de España : Siglos XV-XVIII” : “ sorprende la debilidad de la demanda, manifestada en la escasez o pobreza de nuestros archivos, en todo lo referente a mapas, atlas, planos, vistas topográficas e instrumentos relacionados con el levantamiento o confección de los mismos. “

A finales del XVI aparecen los primeros mapas regionales en el Theatrum de Abraham Ortelius. En la edición de 1580, incluye un mapa de Andalucía titulado “ Hispalensis Conventus” que muestra el área de Andalucía occidental y menciona a Jerónimo Chaves, el primer catedrático de cosmografía de la Casa de Contratación, como autor de la información del mismo. En la de 1584 de la misma obra, incluye un mapa del Reino de Valencia, con respecto al cual, no nombra a nadie como posible origen de la información geográfica, si bien, recientemente se baraja la hipótesis de que la misma pudiera deberse al catedrático Jerónimo Muñoz ( 1520-1591), quien describió la geografía del Reino de Valencia. El mapa de Galicia incluido en la misma obra, en su edición de 1612, es atribuido por Ortelius, en cuanto a su información geográfica se refiere, al español Fernando de Ojea.

A finales del reinado de Felipe II, se inició un periodo de decadencia. El hecho de que el monarca, encomendara a Benito Arias Montano la impresión de la Biblia Políglota en Amberes, es prueba fehaciente, de la falta de confianza en la tipografía española frente a tal empeño.


La cartografía flamenca alcanzó por entonces el esplendor que solo nombres como Mercator , Ortelius y Blaeu podían conferirle y que con sus obras, cubrían sobradamente la escasa demanda española.


En el siglo XVII, se acentúa la decadencia de la monarquía hispana y se olvida el requisito de que para gobernar bien, hay que conocer bien el territorio que se gobierna.
Falta por entonces un mapa general de España y se suple dicha carencia con mapas holandeses o franceses.


Se realizarán tres buenos mapas regionales, pero todos ellos a cargo de autores extranjeros. El de Navarra a cargo de Sansón d’Abbeville , el de Aragón a cargo de el portugués Labaña, realizado por el método de las triangulaciones entre 1610 y 1615 e imprimiéndose en 1620. El de Cataluña por Antonio Borsano en 1687 y el del Reino de Valencia de P. Cassaus se publicará en 1693.


Por entonces, era grande la falta de información geográfica de España e incluso la cartografía ultramarina, dejo de tener el nivel alcanzado en el siglo anterior. La incomunicación científica con el resto de Europa, provocaba un retraso que se acrecentaba con el paso de los años .


La situación no mejorará hasta bien entrado el segundo tercio del siglo XVIII. Será entre1739 y 1743 cuando se confecciona, aunque incompleto, el mapa de España a cargo de los padres jesuitas Martinez y De la Vega que consta de 36 hojas a escala de 1: 445.800. La calidad es aceptable, pero dista mucho de alcanzar los progresos que en Francia habían protagonizado los Cassini. Del mismo modo, Inglaterra nos aventaja en los campos de astronomía , geodesia y construcción de cronómetros para poder determinar la longitud en el mar.

En 1744 a la vuelta de Jorge Juan de la expedición francesa al Ecuador, propuso al Marques de la Ensenada un proyecto para elaborar una red geodésica de España y levantar un mapa actualizado del país, pero incomprensiblemente el proyecto quedo archivado.

Durante el reinado de Carlos III y Carlos IV se desarrolla la labor de Tomas López de Vargas (1730-1802) ,que fue becario enviado a Paris por el Marques de la Ensenada, con el fin de ejercitarse en el estudio de la geografía y cartografía, cosa que hizo con D’Anville y Lacaile. López es un “geógrafo de gabinete”, es decir, realizará sus mapas utilizando fuentes de información, pero sin efectuar trabajos de campo . Es persona laboriosa y aplicada que aprenderá los secretos del grabado de planchas y editará sus propios mapas. Es de hecho, el primer ejemplo en nuestro país de edición sistemática de mapas , actividad que desarrollaría durante la segunda mitad del XVIII y parte del XIX. A su muerte en 1802, sus hijos reunirán y editarán un atlas con el titulo “Atlas geográfico de España que comprehende el mapa general del Reyno y los particulares de sus Provincias”. También destacan en el siglo XVIII los mapas regionales de Mallorca, Murcia, Sevilla y del Reino de Valencia a cargo del botánico Antonio José Cabanilles realizado en 1795.


Durante el siglo XVIII se realizará un trabajo que habría de ser de vital importancia para la marina. Se trata del levantamiento de las costas españolas a cargo de Vicente Tofiño de San Miguel, Director de la Escuela de Guardiamarinas de Cádiz. Con todos los medios necesarios para tal empresa, buques,personal y precisos instrumentos adquiridos en Londres para tal fin, se realizaron mediciones entre los años 1783 y 1788 con técnicas propias del siglo XIX y XX. Las cartas se publicaron en Cádiz bajo el titulo “ Atlas hidrográfico de las costas de España” y constituyó el mejor instrumento para navegantes, dejando obsoleto ,en lo que a las costas españolas se refiere, el “Neptune Francaise”,único utilizado hasta entonces .

En los inicios del siglo XIX se realiza en Galicia un encomiable trabajo a cargo de Domingo Fontán, catedrático de matemáticas quien, con apenas apoyo oficial, levanta entre los años 1817 a 1834 una carta, apoyándose en el trazado de las costa de Tofiño y una red de triángulos basada en 2000 puntos .

En cuanto a la cartografía de España sigue predominando el mapa de López, aun cuando la nueva división en provincias y partidos judiciales lo ha dejado obsoleto.
Urge pues un gran mapa de España y se crea una comisión para tal fin en 1853, dentro de la Real Academia de Ciencias. Los trabajos se inician en 1857 pero con lentitud, mientras hay continuos cambios internos en los organismos directores del proyecto. Será pues otra iniciativa privada la que dará solución a tan grave laguna, de la mano de Pascual Madoz, quien siendo autor del ”Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar”, considera necesario completar su obra con una colección de mapas .
Esta función le fue encomendada a Francisco Coello, quien la realizo durante 22 años entre 1848 y 1875, publicando mapas de 34 provincias de las 49 que tenía España ,así como algunos mapas generales de España . Las otras provincias, cuyos mapas tenia trazados a mano, no se publicaron por serle retirada la subvención que el gobierno le asignó para ello .

En el año 1853 se inicia el establecimiento de una red geodésica de toda la península que se prolongará hasta 1894. Ya finalmente, en 1870, se crea al Instituto Geográfico Nacional a quien le será encomendado el “ Mapa topográfico de España “ a escala 1:50.000 cuya impresión comenzó en 1875 y finalizo en 1968, contenida en 1.114 hojas .




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