Los portulanos y cartas náuticas del litoral valenciano

El Mediterráneo fue el mar donde las civilizaciones de la antigüedad iniciaron sus periplos y donde la navegación podía realizarse por estima, careciendo en absoluto de conocimientos matemáticos ni astronómicos .


Para los navegantes de aquellas épocas, cuya navegación era primordialmente de cabotaje, era vital el conocimiento del perfil litoral y las ciudades costeras, islas, arrecifes y cualquier otro agente que pudiera influir en la navegación o pudiera hacer peligrar el navío. El Mediterráneo será pues representado en multitud de portulanos durante los siglos XIV a XVI .


Los intentos por descubrir el origen ultimo de los portulanos ha sido infructífero y no se puede por tanto afirmar que existiera un primer modelo, sino mas bien pudiera tratarse de una confluencia gradual. Es aceptado generalmente que los primeros ejemplos debieron darse a finales del siglo XIII.


Los portulanos se representaban sobre piel de pergamino de cordero o incluso de abortón, lo cual limitaba sus dimensiones e implicaba que la escala de los mismos no podía ser muy superior a 1:7000000 .


Regularmente reflejan escalas graficas, recurriendo a una línea imaginaria amojonada por seis puntos que alterna con un tramo vacío de la misma dimensión. Cada uno de los tramos suele significar una distancia de 50 millas. Esto es un testimonio del afán de exactitud que se pretendía.

No todas las cartas portulanas realizadas en el siglo XV y XVI tenían por finalidad ser utilizadas a bordo de una nave, de modo que muchas de ellas presentan una profusa ornamentación y rica iluminación, poco compatible con el oficio de marino. Dichos ejemplares, debían de estar pensados para cubrir otro tipo de necesidades que aquellas relacionadas estrictamente con la navegación. Lo que parece probado es que ,en aquella época, no era ni mucho menos escaso el numero de portulanos en circulación, puesto que se han encontrado ejemplos que fueron utilizados con el tiempo para fines bien distintos, como el de servir de forro para libros. Es lógico que en otras épocas, no se les otorgara el valor cultural ni económico que hoy día tienen, de haber sido así, hubieran llegado hasta nosotros algo mas de los 180 mapas sobre pergamino que se conservan de los siglos XIV y XV.


En muchas de estas representaciones, los artistas ejercitaban sus dotes decorativas dibujando el aspecto, un tanto esquemático, de las principales ciudades, de modo que en algunos de estos manuscritos, se puede encontrar la primera representación gráfica de algunas de ellas .

Ha sido materia de discusión para los estudiosos, cual de las dos escuelas, la mallorquina o la italiana , prevaleció o influyó sobre la otra e incluso a cual de las dos pudiera ser atribuible la paternidad de los portulanos. Algunos estudios a este respecto concluyen que la escuela mallorquina pudo originarse por la existencia de un ambiente ilustrado judéo-árabe y la influencia de maestros itálicos. Cierto es que los primeros ejemplos de portulanos conocidos, que serian las cartas de Dulcert, datada entre 1325-1330, Vesconte y Giovanni da Carignano son de origen italiano y preceden en el tiempo a la carta mallorquina mas antigua. En cualquier caso, también se aprecian fuertes influencias mallorquinas en la toponimia de las cartas producidas en Italia.

Los ejemplos mas significativos de cartas portulanas del Mediterráneo son las del mallorquin Gabriel de Vallseca (1439), Pietrus Russus ( Mesina ,1508), Salvat de Pilestrina ( Mallorca ,1533), Vesconte ( Genova 1535), Bartomeu Olives ( Mallorca, 1538), Battista Agnese ( Venecia 1544), Diogo Homem ( 1561), Jaume Olives ( Mallorca 1564), Joan Martines ( Messina ,1565 y 1577) , Joan Oliva ( Messina 1582), Domingo de Villaroel ( Nápoles 1589), Demetrius Voltius ( Nápoles 1592) .

A los portulanos les sucederán , como consecuencia de la implantación de la imprenta, las cartas náuticas.


La primera colección de cartas náuticas impresas se cree que es un “Isolario” , o libro de islas, realizado por Bartolommeo dalli Sonetti, el cual apareció en Italia, proveniente de la imprenta de Guilelmus Anima Mea Tridinensis en el año 1485. El libro contiene 49 mapas impresos mediante xilografía de madera de las islas griegas y Chipre. La simbología utilizada en este islario para señalar bancos de arena, representada por una cruz (+), aun se utiliza hoy en cartas modernas con el mismo fin.


Pero la primera colección homogénea de cartas náuticas, que ofrecían al marino prácticamente toda la información deseable en la época, será la publicada en Leiden por Lucas Janszoon Waghenaer (1533-1606) en el año 1584 y su nombre es “Spieghel der Zeevaerdt”. Waghenaer cartografiará las costas nórdicas y occidentales de Europa desde Noruega hasta España, las costas de Inglaterra que miran al continente y las del Báltico. No cartografió el Mediterráneo. Sus cartas, grabadas por Johannes van Deutecum, son enormemente decorativas a la vez que practicas, por sus muchas indicaciones para la navegación en aguas difíciles, profundidades expresadas en brazas y una deliberada distorsión de tramos de la costa, de modo que, los pasajes difíciles o entradas a puerto se representaran de un modo mas claro.


Poco después de la aparición de esta obra se editará en Ámsterdam el primer atlas marítimo del Mediterráneo, de hecho podemos afirmar que es una continuación del trabajo de Waghenaer. Esta obra, publicada en 1595, corrió a cargo de Willem Barentsz (1560-1597) y su nombre es “ Nieuwe Beschrijvinghe ende Caertboek vande Midlandtsche Zee”. La carta náutica publicada en ella y que es la primera carta náutica impresa de nuestras costas lleva por nombre “ Description des Costes Marines de Valence et Catalogne des le Cap de S. Martin , jusques a Cap de Dragonis,; ensemble les Isles de Majorque, & Minorque, & Yvica” y fue grabada por Pieter van den Keere.
Blaeu también publicará en 1599 su obra “Het Licht deer Zeevaerdt”, para la cual usará algunas planchas de Waghenaer y de Barentsz. Su sucesor, Johannes Janssonius, publicará en 1654 el “Atlas Novus” conteniendo cartas náuticas del Mediterráneo .


Hendrick Doncker ( c.1625-1699) publicará en Amsterdam su obra “ Lichtende Columne ofte Zeespiegel” , en la cual también aparecerá cartografiado nuestro litoral.


Otro holandés, Pieter Goos ( 1616-1675), obtendría una excelente reputación con su atlas marino “De Zee-Atlas ofte Water-Wereld”. La magnitud, decoración y por lo general rica iluminación, incluso con oro, de esta obra, la convertirá dentro de los atlas náuticos lo que el Atlas Major de Blaeu era en mapas terrestres. De hecho experimentó varias ediciones desde 1666 hasta 1683.Su carta de nuestro litoral lleva por nombre “ Paskaerte van´t Westlyckste der Middelandische Zee” .

Carta de Barentsz. Primera carta náutica impresa de nuestras costas del atlas de Willem Barentsz, "Nieuwe Beschrijvinghe ende Caertboek vande Midlandtsche Zee", Ámsterdam 1608.

Frederick de Wit (1630-1706) editará en 1675 su atlas “ Orbis Maritimus ofte Zee Atlas . En el aparece la carta “ Occidentaliaor Tractus Maris Mediterranei” mostrando el Mediterráneo occidental y nuestro litoral .


El ultimo gran exponente de la cartografía náutica holandesa será Johannes van Keulen ( c.1654-1715), cuyo establecimiento, perduraría hasta el año 1885 ,siendo calificada por algunos como “ la oficina hidrográfica no oficial mas importante del mundo “. Su atlas llamado “Zee-Fakkel “ ( El faro), empezó cubriendo la imagen de las costas europeas, extendiéndose posteriormente a todo el mundo .


Otro cartógrafo holandés que plasmara nuestras costas es Theunisz Jacobs (1606-1650)

La producción inglesa de cartas está capitaneada por la excelente obra de Sir Robert Dudley (1573-1649) Duque de Northumberland y Conde de Warwick. Hijo ilegitimo del Conde de Leicester, fue hombre de ciencia, inventor, ingeniero y comandante. Su obra “Dell’Arcano del mare” es sin duda uno de los trabajos mas importantes realizados en este campo. Sus mapas se encuentran alzados en proyección Mercator, contienen numerosa información sobre las aguas y destaca sobre todo su bella y elaborada caligrafía, realizada por Antonio Francesco Lucini. Esta obra se publicó en Florencia en 1646-47. Hoy día la carta que cubre nuestras costas y las Islas Baleares es extremadamente rara y lleva por nombre “Carta Particolare del mare Mediterráneo che comincia con il capo S. Martino e finisce con il capo Dragone in Ispagna e con Lisole di Maiorica e Yvica...”.

Mount & Page editará entre 1680-1720 una carta que lleva por nombre “A correct chart of Catalonia , Valenca & Murcia …”. Otros autores ingleses como John Seller o Emanuel Bowen editarán tambien trabajos en los que cartografiaron nuestro litoral.

En 1691, cuando la cartografía marítima holandesa empezaba a declinar, el ministro de finanzas de Luis XIV de Francia otorgó un privilegio para la publicación de un atlas llamado “Le neptune francais”. Este atlas fue publicado por primera vez en Paris en 1693. Fue grabado e impreso en proyección Mercator. Las cartas relativas al Mediterráneo se presentaron en el segundo volumen de la obra que se publicó unos años mas tarde. Esta obra fue plagiada por el francés afincado en Ámsterdam Pieter Mortier, en colaboración con Alexis-Hubert Jaillot y los textos fueron traducidos al francés, holandés e ingles con el fin de promocionar las ventas de la misma en otros países. En 1740 muchas de las planchas utilizadas para producir esta obra se encontraban en mal estado e incluso perdidas. Jacques-Nicolas Bellin (1703-1772) fue entonces el encargado por la Marina francesa para realizar una nueva edición oficial , publicándose el nuevo “ Le neptune francais “ en 1753.
En 1726 Henri Michelot y Laurent Brémond publicarán en Marsella una interesante obra cuyas cartelas están ricamente decoradas con motivos marineros .La carta que muestra nuestro litoral lleva por nombre “ Nouvelle carte generelle de la Mer Mediterranee” .


Joseph Roux editará también en Marsella en el año 1764, un nuevo atlas sobre el Mediterráneo acompañado de planos de ciudades portuarias.

La cartografía italiana también nos ha brindado alguna obra en la persona de Coronelli .


Pero muchas de estas obras mencionadas, incluidas en atlas náuticos, no aportaran grandes novedades a los marinos del siglo XVIII. No se trata pues de unas representaciones cartográficas en las cuales prevalezca el sentido practico sino mas bien el estético.

Con los nuevos instrumentos de navegación y las nuevas exigencias, se desarrollará una cartografía científica, promovida por instituciones como la escuela de Ingenieros Marinos , creada en 1772, o el deposito Hidrográfico de Cádiz en 1770 .


Entre 1785 y 1789 se realizará el Atlas Marítimo de España a cargo del cosmógrafo de la Armada Vicente Tofiño de San Miguel .


El siguiente trazado del perfil de nuestras costas, correrá a cargo del Capitán de Navío Rafael Pardo de Figueroa y se llevará a cabo en 1880 con el fin de mejorar las anteriores aportaciones. Estas cartas presentan multitud de datos de primera necesidad para marinos como son profundidades, naturaleza de los fondos marinos y declinación magnética de la zona representada, entre otros.
A finales de el siglo XIX se iniciarán los puertos comerciales y a principios del XX los pesqueros, ello exigirá de nuevos planos de los mismos, lo cual, dará lugar a que la Comisión Hidrográfica de la Armada inicie la confección de una nueva serie de cartas que se finalizarían en la década de 1960 y que serian de utilidad hasta hace una década.


En la actualidad, la aparición de nuevas técnicas de posicionamiento por satélite permiten la utilización de planos digitalizados no impresos , fácilmente actualizables y que han convertido en obsoletas a las cartas náuticas.




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