Las cartas de navegar.


Pese a esta larga noche de los conocimientos cartográficos que acabamos de describir, existe un campo donde la representación de la Tierra o sus partes no perderá el contacto con la realidad .Nos referimos a la cartografía marítima y su manifestación en las llamadas “cartas portulanas” . Este hecho, obedece a la necesidad práctica de los navegantes en conocer con la mayor precisión posible su posición y las rutas a seguir para alcanzar sus destinos . En este sentido, es fácil observar, que los mapas medievales no les son de utilidad .


La navegación por el Mediterráneo desde tiempos remotos, no constituyó un problema insalvable para los antiguos marinos .En este mar las condiciones de navegación no son duras . Se trata de un mar alargado con numerosas islas, en el que no pueden transcurrir muchos días siguiendo cualquier rumbo sin avistar tierra. Los vientos son bastante estables, mareas y corrientes son elementos de escasa relevancia. Las navegaciones solían tener lugar entre la primavera y principios de otoño, dado que en esta época los cielos solían aparecer despejados, permitiendo la observación del sol y las estrellas, así como la costa en navegación de cabotaje, siendo estos, los elementos primordiales de orientación para los navegantes .


En el siglo XII se hallan los primeros testimonios de la aguja náutica, cuyo origen se supone en China, si bien ha podido determinar con exactitud. Los primeros instrumentos, para situar el polo magnético son la “calamita” . Las calamitas eran dispositivos rudimentarios cuya utilización se veía reducida a casos extremos, en los cuales la observación de los astros no era posible. Pese a ello hay que pensar que los hombres de mar no disponían del conocimiento matemático de los astrónomos y geógrafos griegos, los cuales desde Hiparco ya podían calcular la latitud . Estos conocimientos no formaban parte del saber de los marinos, quienes se orientaban por la posición de las estrellas . Según la latitud algunas estrellas que presentan orto y ocaso, pasan a ser circumpolares en latitudes más altas, así que esta y otras observaciones prácticas permitían a los marinos conocer aproximadamente su latitud. También era de vital importancia conocer la distancia recorrida, lo cual, dependía de factores como el viento, la carga y las condiciones del mar . No obstante se ha calculado que un barco antiguo podía alcanzar una media de unos 4 a 6 nudos en mar abierto .


Para la llamada navegación astronómica era preceptivo que el navegante pudiera calcular su posición mediante las coordenadas de latitud y longitud .


La latitud viene básicamente expresada por la altura o ángulo del polo celeste sobre el horizonte, observada desde ese lugar. A esos efectos se desarrollo el cuadrante cuya primera descripción se remonta al Almagesto de Ptolomeo. Era un artilugio complicado y de grandes dimensiones. Los árabes redujeron su tamaño para hacerlo portátil y convertirlo así en un instrumento práctico para los navegantes . La primera referencia de su utilización en el mar data de 1460 por Diogo Gomes. En realidad, por entonces el navegante no concebía la latitud como tal, sino como una medida práctica que le permitía conocer la distancia recorrida según la variación de la altura a la Polar o incluso cualquier otra estrella. Es lo que se conoce como el método altura-distancia. Estas apreciaciones, considerando que la posición de la polar no coincide exactamente con el polo celeste y al margen de errores propios del instrumento, podían conducir a variaciones de mas de 300 kilómetros . Esto cambiara con la introducción de las tablas llamadas Regimiento del Norte. Al cuadrante le sucederá el astrolabio, cuyos primeros usos parecen situarse en los inicios del siglo XVI.


Durante el día, el método utilizado para el cálculo de la latitud es mediante el calculo de la altura del Sol, pero al no poseer este astro una declinación fija , como es el caso con las estrellas , se hacía necesario el uso de tablas y complicados cálculos .A estos efectos, se utilizaron igualmente los astrolabios imponiéndose algo mas tarde el uso de la ballestilla .


La longitud fue sin embargo una medida cuyo cálculo en el mar constituyó un problema de larga duración . Después de haber conseguido el cálculo de la latitud , se esperaba que la obtención de la medida de longitud permitiera saber con precisión la posición de un punto mediante sus coordenadas . Pero el cálculo de la longitud no fue tarea fácil y torturó las mentes de grandes astrónomos, matemáticos, físicos, relojeros y navegantes durante siglos .


La vital importancia para las potencias marítimas del cálculo de la longitud, con el fin de afianzar su poder en el mar, llevo a los respectivos monarcas, a ofrecer fuertes recompensas a quien pudiera dar una solución definitiva al problema . Felipe III de España ofreció en 1598 como premio, una pensión perpetua de 6000 ducados y una anual de por vida de otros 2000 . Los Paises Bajos y Francia promovieron similares recompensas , siendo Gran Bretaña en 1714 durante el reinado de la reina Ana quien ofreció 10.000 libras a quien lograra descubrir un método de calculo con un error máximo de un grado , 15.000 libras si dicho error no superaba 40 minutos de arco y 20.000 libras si solo era de 30 minutos de arco, es decir, un error de posición de unos 50 kilómetros calculados en una latitud al norte del Ecuador .


Galileo, a principios del siglo XVII, optó sin éxito al premio español mediante un método que se basaba en la observación de las lunas de Júpiter , recientemente descubiertas por el , al ser estas eclipsadas por ese planeta y trasladada dicha lectura a unas tablas. Como es de imaginar, esas mediciones eran de difícil realización a bordo de un barco en movimiento, pese a que se llegó a crear una silla colgante especial para tal fin que había de ubicarse en el mástil .Dicho método no obtuvo buenos resultados en su aplicación marítima, siendo en cambio muy utilizado en las mediciones terrestres a partir de 1690.


Finalmente, el método que aparecía como mas práctico consistía en emplear un reloj el cual se pondría a hora coincidiendo con la hora local en el meridiano de referencia . Al transportarlo a bordo, permitiría comparar la hora solar del punto donde se situara el navío, obtenida mediante medición de la altura del Sol en ese momento y la hora del punto de referencia determinada por el reloj. Mediante comparación de dichos valores sería posible obtener la medida de longitud considerando que la circunferencia terrestre en sus 360 º corresponde a las 24 horas que el planeta tarda en completar una vuelta sobre su eje. Esta medición, solo podía ser realizada bajo premisa de un reloj cronometro, capaz de mantenerse en marcha pese a los vaivenes del barco, así como otras inclemencias y que pudiera medir el tiempo con una gran precisión. Como ejemplo, baste mencionar que, para poder determinar la longitud en el mar tras 6 semanas de viaje con un margen de error de unos 100 kilómetros, el error de medición del tiempo no debía exceder en mas de 6 segundos diarios.


El inventor del reloj de péndulo Christian Huygens ( 1629-1695) fue el primero en intentar infructuosamente solucionar este problema pero no fue hasta 1761 cuando el ingles John Harrison desarrollaría su cuarto cronometro marino, el llamado H.4, optando de ese modo a el premio instaurado por el “Consejo de la Longitud” ingles.

Uso de la ballestilla. Grabado de William Borough mostrando la determinación de la altura del Sol mediante la ballestilla, Londres 1585.


Los mapas portulanos, se originan muy probablemente a partir de las notas de pilotos y navegantes sobre pasajes costeros y su campo se centra principalmente en la descripción del Mediterráneo. Gradualmente se acumuló más saber y en 1296 se recogerán muchos de los conocimientos en el libro llamado “Il compasso da navigare”. En el se localizan los lugares costeros del Mediterráneo y Mar Negro, partiendo del Cabo San Vicente en Portugal y siguiendo el sentido de las agujas del reloj hasta Safi en Marruecos. La información que contiene incluye demoras, distancias en millas italianas, guías para acceder a puertos, peligros, bancos, arrecifes y anclajes. Las cartas portulanas son básicamente estos mismos conocimientos pero actualizados y representadas gráficamente.


Existen ciertas características comunes a las cartas de navegar :


1.-Una red de líneas (llamadas líneas de rumbo ) que se originan a partir de 16 puntos equidistantes repartidos a lo largo de la circunferencia de un círculo imaginario. Estas líneas se extendían frecuentemente mas allá del círculo y en algunos puntos de intersección se dibujaban rosas de los vientos bastante elaboradas.


2.-Los nombres de los lugares se escribían perpendiculares a la costa. Algunos aparecerían inevitablemente al revés, para la forma usual de un lector, pero se podían seguir fácilmente si se lee en la misma dirección que sigue un barco costeando .


3.-Los portulanos se dibujaban en tinta negra sobre vitela. Los nombres mas importantes en rojo y los restantes en negro. Las líneas representativas de los 4 vientos más importantes según la tradición mediterránea se pintaban en negro, los 8 vientos medios en verde y los 16 cuartos en rojo.


4.-Las líneas costeras se reflejaban de un modo genérico, pero con especial énfasis en bahías y cabos así como en zonas peligrosas , bancos o arrecifes.


5.-Se utilizaba la vitela para su confección.


Ya los primeros portulanos conocidos dieron muestras de una precisión que nada tenía que ver con los mapas terrestres. Las escuelas de mayor producción fueron la italiana basada cerca de las ciudades portuarias de Venecia , Génova o Nápoles y la escuela mallorquina . El ejemplo mas antiguo conocido es la llamada Carta Pisana de alrededor del 1300 que se cree fue realizada en Génova para un patrón pisano . Pietro Vesconte, fue otro de los más tempranos cartógrafos marinos fechando sus cartas a partir del 1311.


Pese a que los portulanos, tenían una función práctica que cumplir a bordo de los barcos, algunos ejemplos fueron realizados con mucha profusión ornamental, para decorar estancias de ricas posesiones y son estos últimos los que mayoritariamente han sobrevivido hasta nuestros días. En gran parte se trataba de verdaderas obras de arte iluminados con brillantes colores e incluso enriquecidos con oro. Muchos ejemplos se encuentran decorados con banderas ,estandartes, escenas de caravanas de mercaderes , monarcas .En ocasiones, presentan motivos de índole religiosa como crucifijos o Virgen con Niño pintados estos en la parte mas estrecha de la piel llamada cuello y coincidente normalmente con el oeste.


Los portulanos creados para uso en las naves eran mas sobrios en cuanto a elementos decorativos, pero solían contener algún símbolo religioso que hacia las veces de talismán, puesto que los hombres de mar tendían a ser supersticiosos .También presentaban banderas y estandartes para determinar los distintos lugares. Esto tiene una lectura práctica por cuanto muchos de los navegantes eran poco instruidos y reconocían de ese modo fácilmente los lugares asociados con las banderas, como por ejemplo el León de San Marcos para determinar la ciudad de Venecia o en años posteriores la media luna para reconocer Constantinopla, tomada por los turcos en 1453 .


En muchos portulanos aparecía la isla de Rodas en color rojo con la cruz blanca de la orden de San Juan. Esto fue práctica común, incluso después de que dicha orden fuera expulsada de la isla por los turcos y reestablecida en la isla de Malta en 1530 .


La serie de descubrimientos realizados por marinos portugueses, bajo la tutela del Príncipe Enrique “ el navegante “ (1394-1460) y la escuela de Sagres, proporcionarán a los cartógrafos la información necesaria para cambiar los perfiles de las tierras descubiertas, si bien, estas nuevas representaciones graficas, por su alto valor informativo ,se guardarán con sumo recelo en la Casa de India en Lisboa .


Así se sucederán los viajes de Gil Eanes, que será el primer europeo en navegar el temido Cabo Bojador en 1434. Bartolomé Diaz quien hizo lo propio con el de Buena Esperanza en 1487 .Los cuatro viajes de Colón entre 1492 –1504 . Vasco de Gama a la India en 1497-99. Fernando de Magallanes que circunnavegara la Tierra en 1520-1521. Los ingleses intentarán descubrir un paso hacia las indias por el norte que llevaría a Juan y Sebastián Cabot en 1500 a conocer las costas del norte de América desde la Bahía de Delaware hasta el Hudson. Giovanni Verrazano bajo mando francés buscará el paso hacia el este por Norte América.


Todos estos viajes y sus nuevas aportaciones, darán lugar a excepcionales ejemplos de portulanos llegados hasta nuestros días, como los de Alberto Cantino, un agente del Príncipe de Ferrara, quien en 1502 tras sustraer una copia de Portugal dará a conocer al mundo los descubrimientos portugueses, plasmándolos en su planisferio pintado sobre 3 hojas de vitela unidas, en las que se apreciarán ya los descubrimientos en la costa brasileña de Pedro Alvarez Cabral en 1500. De excelente factura son los pergaminos de Lopo Homem y Diego Reinel ,así como los producidos por la escuela de Dieppe . Otro conocido portulano por ser el primero en el cual aparece parte del Nuevo Mundo es el mapa de Juan de la Cosa fechado hacia 1500 .


Durante el siglo XVI se empezarán a imprimir los mapas mediante planchas de madera (xilografías) o de cobre y con ello los cartógrafos marinos, con ambiciones estéticas artesanales, perdieron protagonismo, fundando escuelas en donde se producían bellos ejemplos de portulanos sobre pergamino . Por entonces las cartas náuticas impresas no eran del aprecio de bibliófilos ni coleccionistas.


En 1585 el holandés Lucas Janszoon Wagenaher (1533-1606) editaría el primer atlas marino impreso “Spieghel der Zeevaerdt” (1584-1585) que constituyó un ejemplo para los trabajos de autores posteriores. A finales del siglo XVII eran tantos los editores establecidos en Europa que muchos recurrieron a la mayor ornamentación estética de sus mapas con el fin de atraer clientela, descuidando con ello la búsqueda de la precisión, en la información ofrecida en sus obras . No será hasta entrado el siglo XIX cuando el cartógrafo marino científico sustituya al artista en el protagonismo de la confección de cartas náuticas, al igual que ocurriría con la cartografía terrestre, de un modo que ha permanecido hasta nuestros días .




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